Manejo del estimulo Socio-Emocional del estudiante

 

República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del poder Popular Para la Educación

Universidad Pedagogía Experimental de “Mejoramiento Profesional El Libertador”.

Extensión - Barcelona

 

                                          

 

 

Herramientas para el manejo y estimulo adecuado Socio-Emocional del Estudiante

 

 

 

                                                                       Díaz Luisa

 

Barcelona,  Febrero de 2022

 

El estudio de las emociones no es un tema nuevo; sin embargo su incorporación como innovación educativa en el currículo de la educación básica es reciente y obedece a distintas necesidades sociales. Estas diversas herramientas  tienen como objetivo reflexionar sobre los fines de la educación socioemocional desde diversas perspectivas: de prevención y atención de necesidades sociales, como proceso que garantiza el aprendizaje y desarrollo de competencias para lograr desempeños efectivos, y como alternativa para el bienestar; estos fines han sido cuestionados por algunos críticos, al considerar que el discurso de la educación emocional es dominante, instrumental, y alineado a intereses del sistema económico para formar trabajadores y consumidores emocionalmente maleables. Por lo que se enfatiza en la necesidad de sustentar su abordaje en un enfoque filosófico de orientación verdaderamente humanista, enfocada en el bienestar de los estudiantes.

La educación socioemocional tiene como propósito el reconocimiento de las emociones propias y de los demás, así como la gestión asertiva de las respuestas a partir de una adecuada autorregulación, lo que favorece las relaciones sociales e interpersonales, además de la colaboración con otros. Desde la perspectiva relacional de la Sociología de la emoción este proceso cobra sentido en las relaciones sociales precisamente, en el sentir de los individuos y en la expresión de este sentir en determinadas situaciones o fenómenos sociales, en las interacciones con los demás, por lo tanto para Bericat (2000): “la naturaleza de las emociones está condicionada a la naturaleza social” (p.150).

Cabe destaca el proceso formativo de la educación socioemocional se centra en el desarrollo y la práctica de la inteligencia emocional y de las habilidades identificadas como competencias emocionales o competencias blandas, que si bien tradicionalmente han estado asociadas a los rasgos de personalidad de los individuos, hoy se sabe que gracias a la neuroplasticidad del cerebro, a estímulos positivos, estilos de crianza y ambientes protectores, dichas habilidades son educables o susceptibles de ser desarrolladas. (García, 2018)

La educación socioemocional y el uso de diversas herramientas para el manejo y estimulo socioemocional de dichos estudiantes, hizo que la educación formal prestara mayor atención al desarrollo intelectual y motriz que a la subjetividad del individuo, y con ello a las emociones, cuya moderación o contención siempre se manejó dentro del orden, los valores y la disciplina de manera prescriptiva y dogmática. Sin embargo el paradigma se ha movido en los últimos años ante la prevalencia de problemáticas como el incremento de las adicciones, la violencia, de manera específica la violencia escolar y las conductas de riesgo en niños y jóvenes.

La tendencia hoy en día, es favorecer el desarrollo de habilidades socioemocionales tanto en estudiantes como en los docentes, en un proceso horizontal de alfabetización emocional que mejore la interacción maestro-alumno, dada la influencia que tienen las actuaciones del profesorado y las relaciones interpersonales en el aula en el desarrollo emocional y social de los alumnos, como lo demuestran los estudios de Robert C. Pianta, Director fundador del Centro de Estudios Avanzados de Enseñanza y Aprendizaje de la Universidad de Virginia, quien comprobó que de las interacciones con los adultos, los niños reciben gran influencia para su desarrollo emocional y social, interacciones que incluyen no sólo a los padres o tutores, sino también a los maestros. Encontró que estos vínculos de apego con sus padres y maestros desde edades tempranas son una necesidad innata, una manifestación de su desarrollo emocional y afectivo, y que dichas interacciones tienen un gran impacto en el desarrollo de su personalidad.

 

Es por ello la importancia de educar y trabajar las emociones desde la más tierna infancia, pero quizás no sabes muy bien por dónde empezar ni cómo ayudar realmente a los niños a entender y saber gestionar mejor sus sentimientos y su mundo interior.

Lo mejor es que estas herramientas puedes utilizarla de maneras muy  sencilla, divertida y motivadora ya que estas actividades y recursos están basados en dos pilares básicos en la infancia:

 

·         El juego: El cuál es el mecanismo diseñado por la propia naturaleza para empujar al niño a aprender, así como un gran medio para practicar habilidades y capacidades (y así poder aprenderlas de un forma eficiente).

·          Los cuentos: con cuyas historias ofrecen a los niños un marco de entrenamiento emocional sin igual, puede vivir experiencias emocionales muy diversas pero desde una distancia de seguridad que le permite sentir pero sin riesgos. Como te contaba en Cuentos de emociones vs Cuentos que emocionan: los libros permiten la introspección, la autoconciencia y el autoconocimiento. Además siempre es más fácil hablar de lo que les pasa a los demás, que hablar de lo que le pasa a uno mismo.

Por supuesto a esto debemos añadir nuestra interacción respetuosa y amorosa. Somos su ejemplo, el espejo en el que se miran. Por eso es importante empezar por uno mismo y trabajar nuestras emociones y habilidades (sociales, personales y emocionales), para luego poder ayudar a los niños a trabajar las suyas.

En la escuela, los estudiantes observan, identifican, aprenden, experimentan y replican comportamientos, normas sociales, actitudes y habilidades socioemocionales. Los maestros constituyen una referencia para los estudiantes en el salón de clase e influyen en su desarrollo socioemocional a través de la manera en que modelan las habilidades socioemocionales, fomentan la interacción maestro-estudiante, dirigen y organizan el salón de clase, entre otras prácticas –ya sea de forma intencional o no. Los maestros que son competentes socioemocionalmente suelen manejar mejor sus emociones, gestionar el salón de clase de forma más efectiva, establecer códigos de conducta, desarrollar interacciones más comprensivas y alentadoras con sus estudiantes y, por ende, estimular el desarrollo socioemocional de sus estudiantes.

Algunas de las herramientas que podemos poner en funcionamiento para el manejo socio-emocional del estudiante pueden ser:

·         Enseñar habilidades socioemocionales de forma explícita: algunas intervenciones consisten en implementar una secuencia del tipo “planear, hacer, revisar” (es decir, planear, ejecutar y revisar una tarea con los maestros y demás estudiantes), como se llevó a cabo en el programa Perry Preschool, o utilizar materiales específicos, como en el programa Construye T de México.

·         Utilizar lenguaje socioemocional: los maestros pueden motivar a sus estudiantes utilizando lenguaje que alienta el esfuerzo y trabajo, promueve la afirmación positiva, o los ayuda a comparar su realidad presente con el futuro que desean (contrastar mentalmente).

·         Mejorar la interacción maestro-estudiante: es fundamental que los maestros demuestren que les importan sus estudiantes, que traten de ser justos y que aporten calidez y apoyo.

·         Promover el aprendizaje basado en la cooperación: más que poner a sus estudiantes a trabajar en grupo, los maestros pueden alentarlos a trabajar juntos de forma activa y significativa.

·         Establecer expectativas y etiquetas positivas: etiquetar el desempeño de los estudiantes más positivamente puede ayudar a incrementar su autoestima y moldear sus decisiones educativas. En Estados Unidos, otorgar la etiqueta “avanzado” en vez de “competente” en un examen estatal de matemáticas incrementó la asistencia a la universidad de manera significativa.

·         Mejorar la gestión del salón de clase: una gestión del salón de clase más efectiva contribuye a mejorar la auto eficacia en la enseñanza y la organización del aula, aumentar la participación de los estudiantes, disminuir las conductas que perturban el aprendizaje, crear ambientes más alegres y seguros, y reconocer que la manera en que los estudiantes aprenden es tan importante como lo que aprenden.

 

La educación socioemocional como proceso formativo se centra en el desarrollo de habilidades para reconocer y manejar las emociones propias y de los demás; se trata de una innovación educativa que responde a las necesidades sociales no suficientemente atendidas por la educación formal. Entre sus fines se identifican la prevención de problemáticas sociales cuya prevalencia va en aumento como la violencia, las adicciones y otras conductas de riesgo en los menores, la ansiedad, la depresión, los suicidios y otras psicopatologías provocadas por un mal manejo del estrés que ponen en riesgo la salud mental de las personas. Otro de sus fines es cognitivo y tiene que ver con el desarrollo de competencias y habilidades para lograr desempeños sobresalientes, potenciar la creatividad y lograr un manejo efectivo del estrés y la presión en el ámbito laboral; y un fin más que se le atribuye, es la búsqueda de bienestar a través del desarrollo humano y la autorrealización.

Estos fines de la educación socioemocional han sido motivo de fuertes críticas por aquellos que consideran que la educación socioemocional es un discurso dominante e instrumental que obedece a intereses del sistema económico que busca a través de ella lograr una fuerza laboral y consumidores maleables.

La enseñanza es, sin duda, una de las ocupaciones más estresantes considerando los múltiples retos emocionales, pedagógicos, administrativos y multifuncionales que conlleva. El estrés y el agotamiento docente se asocian negativamente con la calidad del ambiente del salón de clase y el aprendizaje y, por ende, con el desempeño académico, pero también con la calidad de la relación maestro-niño y el involucramiento en la escuela. Más allá de su propio estrés, la incapacidad de los maestros para enfrentar situaciones estresantes en el aula, o conducta inactiva, puede afectar su capacidad para manejar el mal comportamiento de los estudiantes.

El comportamiento de los maestros también puede tener una influencia negativa en el desarrollo socioemocional de los estudiantes. Por ejemplo, si los estudiantes perciben que sus mentores siempre los rescatan de sus problemas, las tutorías pueden disminuir el costo de incurrir en conductas riesgosas que los estudiantes perciben aun cuando tengan buenas intenciones y consecuentemente incrementar la incidencia de estas conductas. Las (bajas) expectativas de los maestros sobre el desempeño de sus estudiantes también pueden modificar la percepción de los estudiantes sobre ellos mismos y sus conductas, según las etiquetas o expectativas que se les impongan. Otro comportamiento docente perjudicial que puede afectar negativamente las habilidades socioemocionales de los estudiantes es el ausentismo o la impuntualidad de los maestros, aunque la evidencia es mucho más limitada.

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